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Abr

¿Debe aceptar regalos un Jefe de Proyecto?

Escrito el 13 abril 2010 por Antonio Álvarez en General

Leyendo los periódicos de este fin de semana, me ha venido a la cabeza el titulo de esta reflexión, que posiblemente debería extenderse a si “debe aceptar regalos cualquiera que trabaje en un proyecto”. Entendamos “regalo” en su extensión más amplia de la palabra: invitaciones a comer, entradas para ver un espectáculo (teatro, partido de football, etc.), botellas de vino, agendas de piel, etc.
La verdad es que es un tema peliagudo y por qué no decirlo, de máxima actualidad. ¿Dónde está el límite para que un regalo se pueda aceptar o no?

  • ¿En la cantidad de regalos recibidos? Medida en número de veces por año. Es decir que te inviten a comer todos los meses
  • ¿En la calidad del regalo recibido? Referida a su importe económico. Por ejemplo: que la comida sea en un restaurante “glamuroso” y no en uno de menú del día a 9,5€
  • ¿En el coste que le supone el regalo al que regala? Se puede dar el caso que la empresa que regala disponga de un palco en el Bernabéu o en el Nou Camp y esté ofreciéndote entradas que le sobran porque es un partido sin trascendencia y antes que “tirarlas” prefiere mejorar la relación con un cliente (actual o potencial).
  • o ¿en el valor que le supone el regalo al que lo recibe? Imaginemos que un proveedor te facilita copia de una norma técnica (si, ya sé que no se puede y que es ilegal…..pero estas cosas ocurren), a la que su empresa está suscrita, y por tanto no le supone un coste extra, pero tú la recibes como “agua de mayo”, ya que en tu empresa, aunque grande, con la cantidad de procedimientos “burrocraticos” que tiene era casi misión imposible conseguirla.

Hay muchas empresas, la mayoría de cultura anglosajona, que han acotado estos temas, elaborando unos códigos éticos o de buenas prácticas, que hacen firmar a todos aquellos empleados a partir de cierto nivel de responsabilidad, con estipulaciones tales como que “no se pueden aceptar regalos por importes superiores a 50$”, que “si recibes un regalo debes de registrarlo en una aplicación web corporativa”, etc. Normalmente estas barreras se superan muy fácilmente. Le das al proveedor tu dirección particular y te envían los detalles / regalos a tu casa, y te evitas un montón de líos y papeleos…………..
¿Cómo le ponemos puertas al campo? ¿Cómo creo que habría que actuar? Pues en mi opinión, siendo normal. Me explico. Si tienes confianza con un proveedor porque has trabajado ya con él, ¿qué problema hay en ir a comer con él? y ¿por qué no a un restaurante bueno? Con lo duro que es un proyecto, ¿no os lo merecéis?……Lo más probable es que habléis de trabajo y del proyecto en cuestión o próximos proyectos. Por supuesto eso es una cosa, y otra muy distinta, por ejemplo como se leía en una noticia este fin de semana, a cierto diputado un constructor le había pagado hasta su luna de miel……………seguro que encima el espabilado hasta le sacó dinero a su pobre suegro para el viaje de novios……..hombre, esto ya son palabras mayores. Todo el mundo debe saber hasta dónde llega una relación profesional y donde empieza la corrupción………….y eso no se enseña en las facultades o en las escuelas de negocio, o códigos anticorrupción de los partidos políticos………..habría que traerlo grabado en el “disco duro” cada uno de su casa………..pero claro, para eso también habría que haber trabajado por cuenta ajena y saber lo que cuestan las cosas, y claro, en esta España de nuestro días, el curriculum vitae del 90% de los casi 60.000 políticos profesionales (vamos que se dedican a ello full-time, no que lo hagan bien………) demuestra que nunca han trabajado en una empresa. Lo dejo aquí, que si no me lanzo y no sé lo que podría seguir escribiendo….

Un cordial saludo & buena semana,
AA

Comentarios

Víctor Cuervo 19 abril 2010 - 00:36

Estoy de acuerdo en que la mejor postura es la de ser normal. Si bien, los agasajos deberían de quedar fuera de decisiones relacionadas con el proveedor. Me explico…

Imaginemos que sale un proyecto nuevo, o hay un retraso en un proyecto de un proveedor,… en ambos casos se debería de actuar y decidir de forma objetiva. Intentando ponderar de forma mínima (creo que es imposible obviarlo) la relación con el proveedor.

Adolfo Añino 21 abril 2010 - 12:26

Creo que debería existir en todas las empresas un código de conducta (buenas prácticas) en el que estuvieran reflejados casos como el de los regalos. Y también creo que, sea cual sea el valor del regalo, debería existir una manera de que quedara en la empresa constancia de haberlo recibido y que fuera lo más transparente posible.

Aparte de lo anterior, una cosa es una comida o un pequeño obsequio y otra es un coche o la luna de miel. En mi caso, me han invitado muchas veces a comer y he recibido cestas de Navidad, botellas de vino, bolígrafos y plumas y un GPS. En mi empresa no hay un código de buenas prácticas, pero lo que sí hago es comentarle a mi jefe por email qué regalos he recibido, para que quede alguna constancia de ello.

De todos modos, nunca aceptaría un regalo que me pareciera excesivo o en el caso de que estuviéramos en medio de un proceso de decisión en el que hubiera más implicados.

Un saludo,
Adolfo

Ricardo Leal 16 octubre 2010 - 12:30

Pues yo creo q no se deben aceptar regales independientemente de su naturaleza o cuantía. La gestión de proyectos es algo profesional y por tanto remunerada acorde a la dificultad o capacidades del proyecto. Si un proyecto es muy duro, deberá estar remunerado acordemente y si no lo está es un riesgo del proyecto q debe ser detectado.

Los regalos implican salirse de la norma de algún modo y dejan un “debe” en tu cuenta personal q esperará ser devuelta de alguna manera u otra.

Las comidas o cenas de negocios, viajes, e incluso fiestas deben ser presupuestadas convenientemente y todas obedecer a un objetivo (team building, seguimiento,…)

A todos nos gustan los regalos, pero nunca son “gratis”

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